martes, 5 de mayo de 2009


Erin ha vuelto de Irlanda de visitar a su familia, allí conoció a los fabulosos Ginger Bread Men, que han querido acompañarla a España para conocer a las famosas siamesas Golosas. Así que nada más llegar a Calp han ido a visitar a Sara Li y Ana K. Y las hermanas les han preparado una deliciosa merienda con algunos de los platos que últimamente han incorporado a su recetario. Los tres Ginger Bread Men han podido disfrutar de la ensalada de canónigos, los dedos de dama, los pechitos de venus, los huesos de santo y otras exquisiteces. Al final, las Golosas se han acercado a la mesa para saber si sus invitados estaban satisfechos, pero al apróximarse a uno de ellos, su olor a mantequilla tostada ha invadido todo su ser y no han podido evitar devorarle; e insaciables como son, ya no han parado hasta comérse a todos. Después, con el estómago lleno se han quedado dormidas.
(Podeis ver las fotos en su ALBUM)

Erin’s just back from a visit to her family in Ireland, where she met the fabulous Gingerbread Men. They wanted to go back to Spain with her, so they could meet the famous Golosas Siamese Twins. As soon as they got to Calp they visited Sara Li and Ana K. The sisters made them a delicious tea with some of the latest additions to their recipe book. The three Gingerbread Men really enjoyed the Canon Salad, Ladies’ Fingers, Venus’ Bosoms, Saint’s Bones and other delicacies. Towards the end of the meal the Golosas went over to the table to see if their guests had enjoyed their tea. On approaching one of the Gingerbread Men, they were overcome by his scent of toasted butter, and couldn’t resist devouring him. And as the twins are insatiable, they wouldn’t stop until they’d finished the lot. Then they fell asleep on their full stomachs.You can see some photos of the tea party in their ALBUM

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estás como una cabra, muy buena por cierto...

Anónimo dijo...

pués si ha quedado algo me animo a hincarle el diente a un hombrecito de jenjibre, hummmmmmmm

Erin dijo...

¡No me lo puedo creer! ¡Después de todo el viaje resistiendo la tentación de pegarles un bocado, se los comen las mellizas!